Anecdotario y otras cosas

ARQUEOLOGÍA VIVA

ARQ13 DIDÁCTICA.

Comenzamos nuestra campaña de otoño.

Otra manera de conocer nuestro patrimonio en familia.

“De guía un arqueólog@” Arqueología Viva.

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Estos son algunos de los lugares que te podemos mostrar. ¿Nos quieres proponer otros?…Adelante.

Contacta con nosotros.

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PROPUESTAS EDUCATIVAS “Arqueología Viva”

 

 

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ES POSIBLE APRENDER Y DIVERTIRSE.

 

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“Arqueología Viva” ARQ13

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Continuamos nuestro proyecto de difusión del patrimonio con nuevas e interesantes propuestas educativas entorno al mundo de la ARQUEOLOGÍA: Actividades didácticas en Museos, Centros de Interpretación y Yacimientos Arqueológicos.

Viaja al pasado de la mano de un arqueólog@.

 

 

 

 

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DOCUMENTADOS RESTOS ISLÁMICOS RELACIONADOS CON LA FORTIFICACIÓN DE ARJONA (JAÉN)

La intervención arqueológica que en estos momentos estamos desarrollando junto a la plaza de Santa María de Arjona (Jaén), ha conseguido documentar interesantes restos relacionados posiblemente con el sistema de fortificación de época islámica, con la aparición de un foso y diversas estructuras. También se han localizado grandes tinajas de época moderna relacionadas con el almacenaje de aceite.

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CAMPAÑA SOLIDARIA “UN LIBRO DE ARQUEOLOGÍA POR UNOS KILOS DE COMIDA”

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JAÉN:

Avda. Madrid, nº 4-7ºA

Telf: 953 08 42 42

 

ALMERÍA

C/ Antonio González Egea nº 1, 1º B,

Telf: 950 26 14 10

 

Colaboramos con la Fundación Banco de Alimentos

 

 

APARECE UNA ESCENA NAVAL DE FINALES DE LA EDAD MEDIA EN EL CASTILLO DE JIMENA (JAÉN)

 

Durante las obras de rehabilitación del Castillo de Jimena en Jaén (Sierra Mágina), se ha documentado un fresco que representa una interesante escena naval fechada a finales de la Edad Media. A continuación presentamos un fragmento del estudio histórico realizado:

 

Descripción formal

La escena se representa en la pared Este de la planta baja de la Torre del Homenaje y se realiza con la técnica del fresco. La técnica del fresco consiste en una pintura realizada sobre una superficie cubierta con una delgada y suave capa de yeso, en la cual se va aplicando cal apagada y cuando la última capa está todavía húmeda, se trabaja (se pinta o se esgrafía) sobre ella, de ahí su nombre. Este fresco es polícromo, predominando en él los colores rojo y negro, e incluso ambos mezclados. Hay que decir que se encuentra en muy malas condiciones de conservación, faltándole fragmentos que serán irrecuperables, y que dificultan su interpretación.

 

 

Figura 1: Situación del fresco en la Torre

 

Es de destacar las claras características medievales de la pintura. En primer lugar hay que decir que no tiene proporcionalidad, de ahí la desmesurada diferencia de tamaños que vemos entre el barco y el puerto por ejemplo. En segundo lugar tampoco encontramos perspectiva (algo que para la época en la que se realiza, es algo que se desarrolla en los grandes centros artísticos, pero que en esta zona aún no se ha gestado). La gama de colores es básica, así sólo encontramos el negro, y el rojo como color primario; sin mezclas de ningún tipo ni degradados que consiguen distintas tonalidades. Y por último, el esquematismo presente en todo el dibujo. La escena se organiza en torno a dos polos principales: el barco y el puerto.

 

 

Figura 2: fotogrametría de la escena naval

 

El barco es un gran navío que encontramos en la parte derecha y en un primer plano, como protagonista de toda la escena. El barco está situado de lado (viendo nosotros la parte de estribor) y se caracteriza por la horizontalidad: tiene tres plantas y 15 cañones divididos entre las tres plantas (típicos de los galeones españoles del siglo XV-XVI), 3 mástiles el del centro más alto (palo mayor), todos ellos con banderas y velas en colores anaranjados y rojizos. En la popa hay una estructura poligonal de pequeño tamaño a modo de podio con una cristalera que puede ser un farol. El barco está en clara posición defensiva, por tanto está parado en puerto como se puede apreciar por el hecho de que las velas no estén desplegadas.

 

Justo encima del farol hay una gran bandera roja con una cruz negra que está deteriorada, pero se ve claramente que se corresponde con la Cruz de Jerusalén.

 

 

Figura 3: Detalle de la bandera del galeón

 

 

Como podemos ver es una cruz grande central con cuatro cruces griegas, una entre cada brazo de la mayor. Un total de cinco cruces. Se representa “de oro“, amarillo heráldico, sobre fondo “de plata“, blanco o gris heráldico, aunque es frecuente emplear otros esmaltes. Por eso en esta escena lo vemos en colores rojo y negro que son los únicos empleados en todo el dibujo. La Cruz de Jerusalén surgió como escudo de armas del reino de Jerusalén cuando la primera cruzada capturó a Jerusalén y eligió a Godofredo de Bouillon, duque de Lower-Lorraine, como rey de Jerusalén.

 

El puerto es una bahía y en él tenemos varias escenas a destacar. La primera de ellas es la más importante y es la gran torre del Homenaje, es una torre cuadrada de grandes dimensiones construida de piedra con un color rojizo (que podemos ver por los restos que aún conserva). A su lado izquierdo encontramos unas construcciones que parecen casas y un sistema defensivo (muralla), aunque esta parte de la escena está muy deteriorada. A su lado derecho tenemos una estructura circular que tiene una polea en su parte superior y, más a la derecha, tenemos una puerta realizada de piedra roja también y con una campana en la parte superior. En la puerta tenemos una figura humana, que por el sombrero y el arma parece un soldado.

 

Figura 4: Detalle del soldado

 

La segunda escena del puerto y que también nos aporta mucha información es la muralla que encontramos más abajo de la Torre del Homenaje. Siguiendo el camino del puerto (con forma de bahía) tenemos otra figura humana con otra figura a su lado, que por las dimensiones parece un caballo. Y justo después está la muralla, ésta tiene una torre a la que se le une una torre albarrana que se sitúa a pie de mar. Ambas torres y la muralla parecen están realizados en el mismo material que el resto de construcciones, es decir, de piedras de color rojo. El puerto es claramente defensivo, con todas sus estructuras preparadas para tal fin y con la presencia de soldados.

 

 

 

 

          Interpretación e hipótesis:

          La escena pensamos que es una representación de finales del siglo XV o principios del XVI. Encontramos en ella un galeón español característico de los siglos XV-XVI, además la cruz de Jerusalén representativa del cristianismo, con lo cual concuerda con la época en la que Castilla defiende sus costas de las incursiones musulmanas y de piratas turcos. Por otra parte, el soldado tiene un arcabuz en sus manos, un arma que surge en el siglo XV y se utiliza de ahí en adelante hasta el siglo XVIII.

 

 

Figura 5: Fotografía de la escena naval

 

 

 

El porqué de la situación de una escena naval en un Castillo en plena Sierra Mágina tiene su explicación en la propia historia de éste. En el año 1434 el rey Juan II la entregó a la Orden de Calatrava, que constituyó la encomienda de Torres, Canena, Jimena y el heredamiento de Recena. Fue entregada a la Orden de Calatrava a cambio de dar un cierto número de soldados para defender las costas del mediterráneo en poder de Castilla. La escena puede estar representada en la Torre del Homenaje para ensalzar la posición de los Calatravos como soldados que ayudan a la Corona de Castilla a favor del cristianismo o, también, para recordar el porqué les fue dadas esas posesiones, entre las que se incluye el Castillo de Jimena.

 

En cuanto al puerto, como hipótesis podemos apuntar que podría tratarse del puerto de Almería, dado que el puerto de Almería es el más cercano para aquellos soldados calatravos que, desde sus posesiones en Sierra Mágina, prestaban sus servicios a Castilla.

 

Las características que nos llevan directamente a esta hipótesis son, en primer lugar, que el puerto de Almería es una bahía, y en este fresco también lo es. En segundo lugar, que tras las campañas cristianas de 1488 y 1489, el territorio almeriense pasó a la soberanía castellana. A lo largo de esta época, a parte del peligro musulmán,  la bahía de Almería sufrió constantes ataques de piratas turcos, lo que repercutió negativamente en el tráfico marítimo dada la inseguridad en la navegación por estas costas, ello motivó el levantamiento de torres de vigilancia (como la torre albarrana que comentábamos anteriormente) además de la necesidad de tener soldados y barcos preparados para cualquier ataque.

 

NOTA: agradecemos la colaboración prestada para realizar este estudio a Maria Roldán

 

ARQUEOLOGÍA EN LA JUDERÍA DE JAÉN

ARTÍCULO PRESENTADO AL “CONGRESO DE ARQUEOLOGÍA JUDÍA MEDIEVAL EN LA PENÍNSULA IBÉRICA” CELEBRADO EN MURCIA DEL 26 AL 28 DE FEBRERO DE 2009 (EN PRENSA

AUTORES:

Vicente Barba Colmenero

Francisca Alcalá Lirio

Alberto Fernández Ordóñez

Manuel Jesús Torres Soria

Resumen:

En este texto se hace una reflexión a cerca de la Arqueología Judía en la ciudad de Jaén, acercándonos al espacio urbano que ocupó la judería a través de las distintas intervenciones arqueológicas realizadas en su interior. Destacamos tres recientes actuaciones: Plaza de los Huérfanos, solar de la calle Santa Cruz-Rostro y el solar del APAIII de San Andrés.

Abstract:

In this text there is a reflection about Jewish Archaeology in the province of Jaén, dealing with the urban space that the Jewry occupied through the different archaeological interventions carried out in it. We can highlight three recent actions: Los Huérfanos Square, The Santa Cruz-Rostro Street site and the APAIII San Andres site.

Palabras clave:

Judería, Jaén, Puerta Baeza, Santa Cruz, San Andrés

 

La judería de Jaén ha permanecido durante mucho tiempo dormida, apartada e incluso excluida, pero ahora algo está cambiando. Se corresponde con uno de los barrios más deprimidos del casco histórico de nuestra ciudad. Muerta y olvidada durante siglos, en nuestra década se ha iniciado un interesante proceso de recuperación de un barrio que hasta hace muy poco tiempo era desconocido por la población general de la ciudad. Gracias a la coordinación entre colectivos de ciudadanos, asociaciones culturales, a los poderes políticos municipales, a empresas privadas y a los investigadores en general, este proceso de renovación empieza a materializarse con la creación de nuevos espacios públicos, el diseño de nuevas estrategias de investigación, y la puesta en valor de su patrimonio mueble e inmueble. Es importante apuntar que desde la ciudadanía se está apostado por la recuperación de aquellas callejuelas empinadas y estrechas, con casas abandonadas y solares llenos de basuras, aquel lugar conocido por nuestros mayores como judería pero sin límites precisos para nadie.

Nosotros analizaremos este barrio desde el punto de vista de la arqueología, pero debemos apuntar que no somos expertos en temas judíos, de hecho cuando comenzamos a excavar en la judería de Jaén, muy poco habíamos oído hablar de la arqueología judía, y mucho menos sospechábamos que los hallazgos que localizamos en varias excavaciones fueran a despertar tanto interés, ya que se nos revelaron como pequeños nuevos enlaces hacia aspectos hasta ahora inesperados en materia arqueológica en nuestra ciudad.

Por el momento, son escasos los datos arqueológicos que disponemos de la judería de Jaén, sabemos que queda un largo camino por recorrer, que debe pivotar sobre unas bases consensuadas de un proyecto común entre los distintos entes implicados en este proceso de despertar.

En la ciudad de Jaén, los datos históricos sobre judíos son escasos e inconexos, si bien los expertos han sabido ubicar perfectamente el epicentro de la que fuera aljama judía de la ciudad. En los últimos años esos datos se están viendo complementados y/o confirmados con las excavaciones arqueológicas al igual que en otras ciudades, están aportando un nuevo enfoque.

Sabemos que la primera referencia documental que tenemos data del año 612 d.C., cuando el rey Sisebuto remitió una misiva para varias ciudades entre las que incluía a Jaén, por la que se recordaba la prohibición a los judíos de tener esclavos cristianos, demostrándose que en esta ciudad ya existía población judía con el suficiente poder como para no estar cumpliendo con la normativa en cuestión.

A partir de este momento encontramos algunas noticias sobre los judíos de Jaén, entre las que destaca la gran figura de Hasday ibn Shaprut (915-970). Fue un personaje importante en el califato de Córdoba, siendo embajador y médico de ‘Abd al-Rahman III, llegando a alcanzar puestos de relevancia en la corte musulmana. En 1246, con la toma de la ciudad de Jaén por Fernando III, encontramos documentos que demuestran la existencia de una numerosa población judía, y sabemos que a mediados del siglo XIII, según estos documentos, la judería de Jaén era de tamaño considerable. A pesar de que 1391 supondrá, según la mayoría de los estudiosos, el final de la presencia judía en Jaén, diversas persecuciones contra los judeoconversos a lo largo del siglo XV y la actuación del Tribunal de la Inquisición contra los judaizantes, hasta bien entrado el siglo XVIII, nos muestra una presencia criptojudía durante varios siglos más en la ciudad.

Con la expulsión de los judíos de la ciudad de Jaén, sus sinagogas son convertidas en iglesias cristianas, una de ellas lo hace bajo la advocación de la Santa Cruz, nombre que recibe también la antigua judería, en donde muchas de estas familias seguirán ocupando sus casas. A partir de esta época lo harán de forma más “silenciosa”, por así decirlo, ya que de hecho en 1483 se establece en plena judería el Tercer Tribunal de la Inquisición, ya que al parecer era Jaén uno de los lugares con mayor presencia judeoconversa. Recientemente se ha realizado una excavación arqueológica donde se supone que estaba instalado este tribunal, y de la que más adelante hablaremos (solar del APAIII San Andrés).

Respecto a la documentación arqueológica, desde los años 80 se vienen desarrollando excavaciones arqueológicas de urgencia o preventivas en el ámbito de la judería. La mayor parte de ellas no contemplaban la necesidad de documentar estrategias de investigación orientadas al conocimiento de la judería, solamente en estos últimos años se ha producido un giro radical de 360º, ya que las actuaciones arqueológicas que se realizan en este ámbito persiguen una serie de objetivos muy concretos: el conocimiento estratigráfico de la configuración espacio-funcional de las distintas fases que formaron la judería de Jaén.

Pese a tener una gran cantidad de intervenciones arqueológicas realizadas en esta zona, como decíamos, por ahora son escasos los elementos materiales que se han localizado identificables con la judería de Jaén. Para empezar cabe señalar que aún hoy en día no hay unanimidad sobre los límites exactos que ocupaba la judería de Jaén, de hecho parece ser que después de la conversión de muchos judíos la población también se desplaza hacia otros barrios de la ciudad, información que aún no ha sido suficientemente investigada. Tradicionalmente de una forma más o menos difusa, se ha identificado a la judería de Jaén con el espacio que formarían las calles Santa Cruz y sus travesías, y la calle y plaza del Rostro (Coronas, L. 2003. p.45; Salvatierra, V. 2003. p.437), a nuestro entender un ámbito muy reducido para la densidad poblacional de la misma, que se estima en 1.500 almas en el siglo XIV.

De forma imprecisa, conocemos algunos de los lugares de la judería en tiempo del Jaén cristiano, y los diversos investigadores apuntan que la judería debió ocupar los mismos espacios en tiempos de la dominación musulmana, como parece corroborar la aparición de los restos arqueológicos de un hamman que, a priori, se identifica con el Hamman ibn Ishaq, baño del siglo XIII documentado como de propiedad hebrea. De esta forma, hemos propuesto la siguiente delimitación para la judería de Jaén a tenor de los restos arqueológicos localizados espacialmente: por un lado tenemos la configuración de las murallas medievales fechadas en el siglo XI, y donde localizamos una de las puertas de entrada a la ciudad medieval, la Puerta Baeza, recientemente excavada, de la que tenemos documentos que nos hablan que fue la puerta principal de entrada a la judería de Jaén (Coronas, L. 2003., Coronas L. 2008) y de la que hablaremos más adelante. Por otro lado, tenemos en el borde Norte a la calle San Andrés, límite muy claro si nos atenemos a varios datos, por un lado recientemente se ha localizado en ese lugar un tramo de la muralla romana[1], y sabemos también que esta calle ya existía en el siglo XIV ya que era uno de los itinerarios más mencionado en diversas crónicas de la ciudad[2], eje principal desde donde se comunicaba la Puerta Baeza con la zona alta de la ciudad. Su límite Este viene a coincidir con la actual calle Martínez Molina, lugar ocupado en época visigoda por una necrópolis excavada en la plaza de San Juan y que se extiende bajo la iglesia del mismo nombre y que luego será ocupada por viviendas de época almohade[3] (Castillo, J.C y Castillo, J.L. 1992).

Por último, su límite Sur viene a coincidir con la calle Los Caños, lugar este en el que se ha localizado un baño islámico, el conocido como el Baño del Naranjo (Salvatierra, V; Castillo, J.C y Castillo, J.L. 1993) y el alminar de una mezquita (Pérez, Mª C; Jiménez, Y y Cano, J. 1995). Y la Calle Arroyo de San Pedro, recibiendo el nombre ya que por ella circuló un arroyo hasta que fue encauzado en el siglo XVI, el cual ha sido identificado arqueológicamente[4].

Mirando la configuración urbana del plano catastral de la judería parece coincidir con un gran adarve, formando una compleja estructura urbana, cerrada en sí misma ya que hoy en día sólo presenta cuatro salidas que configuran un barrio muy individualizado con una fisonomía urbana bajomedieval-renacentista, donde encontramos edificaciones en los frentes largos de las parcelas y profundos patios y huertos traseros. En su interior, en su parte más elevada, identificamos grandes manzanas urbanas, con solares despoblados y donde destaca el gran espacio que ocupa el convento de Santa Clara, que según Luis Coronas para su construcción fueron adquiridos casas y huertos judíos (Coronas, L. 2003., Coronas L. 2008), que se encontraban junto a la sinagoga de la calle Santa Cruz, además de incorporarse la propia sinagoga, convertida en iglesia de Santa Cruz tras las persecuciones de 1391, de la cual aún queda levantado el vestigio de un lienzo de mampostería que forma parte de las tapias del propio convento. Este espacio de la sinagoga nunca ha sido intervenida arqueológicamente ya que actualmente se encuentra en propiedad de dicho convento, aunque se conservan documentos que nos confirman su ubicación como el de 1312 cuando la sinagoga fue quitada a los judíos y pasa a llamarse Iglesia de Santa Cruz, y de 1413 indicándonos que se encontraba al lado del refectorio del convento de Sta. Clara (Salvatierra, V. 2003).

Otra posible sinagoga, se ha identificado con la actual Iglesia de San Andrés, aunque no ha existido unanimidad en los estudios,  ya que algunos identificaban el origen del templo con una mezquita, si bien la aparición a escasos metros del mismo del mencionado Hamman ibn Ishaq podría descartar, en principio, su origen como mezquita, y existen toda una serie de indicios que parecen apuntar a su primigenia función como sinagoga. Entre los indicios encontramos: puertas de acceso laterales, inexistencia de fachada monumental en el muro Oeste, planta rectangular orientada al Este a la que se añadió siglos después un ábside, patio de acceso previo al templo desde el interior del adarve judío, nivel del suelo inferior al de la calle, etc. (Cámara, R. 2007).

Recientemente se han realizado varias intervenciones arqueológicas dentro del ámbito de la judería, cuyos resultados han conseguido que nos replanteemos nuestras actuaciones en este lugar. A continuación analizaremos tres actuaciones de las más importantes realizadas.

INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE LA PLAZA DE LOS HUÉRFANOS

La excavación arqueológica consiguió documentar parte del sistema de fortificación de la ciudad medieval, que atravesaba la plaza procedente de la medianería trasera de las viviendas de la calle Millán de Priego, y se dirigía hacia el Sur. Lo más relevante fue la localización de una de las puertas de entrada a la ciudad: la conocida como Puerta de Baeza, que daba acceso directo al barrio de la judería y que durante la edad Media fue su entrada principal (Navarro, M. et alii. 2004).

Sobre esta entrada a la ciudad ha habido bastantes debates historiográficos ya que se la reconoce como una de las más importantes puertas que tenía el perímetro amurallado. Por este motivo se consideraba que debía de estar situada orientada hacia la calle San Andrés, ya que no se le reconocía que por su importancia, debía estar en posesión de la comunidad judía. Pues bien, tras la intervención arqueológica se desprende que la Puerta de Baeza se encuentra claramente vinculada a la judería ya que su orientación es directa hacia la calle Los Huérfanos y sin duda debió ser su puerta principal.

Los restos arqueológicos más antiguos documentados en la plaza datan del siglo X, anterior a la construcción de las murallas, y se corresponden con varias estructuras y un pavimento o suelo formado por losas de gran tamaño de mármol blanco.

En un momento posterior, comprendido entre los siglos XI-XII, se construyen las principales estructuras documentadas y relacionadas con la fortificación: son los lienzos de murallas que reproducen un trazado zigzagueante en todo el recorrido de la plaza, y una torre que defendía el acceso de entrada a la judería.

En la zona interna de las murallas hemos consiguió encontrar la antigua calle por la que transitaban los habitantes de la judería, o lo que se conoce como camino de ronda, que tenía unos 4 metros de anchura y se encontraba empedrado. Esta calle es continuamente recrecida entre los siglo XI-XIII, por sucesivas nivelaciones de distintos suelos empedrados, localizándose debajo de estos los sistemas de alcantarillado que tenía la judería.

La evacuación de las aguas se realizaba  a través de una apertura en las murallas junto a la puerta, dirigiéndose hacia extramuros al lugar conocido por las fuentes escritas como “el barranco de los judíos” o “muladar de los judíos”, barranco en el que se ubicaba  “la puente de los judíos”, expresión que se cita en varios documentos, donde también se habla de un fonsario (Porras, P.A. 1993; Coronas, L. 2003). Esta zona podría identificarse como el lugar que pudo ocupar el cementerio judío. Por ahora, no se ha identificado ningún tipo de enterramiento en esta zona ya que está ocupada actualmente por edificios que se realizaron hace bastantes años sin intervenciones arqueológicas previas, simplemente en pequeñas franjas para introducir infraestructuras realizadas recientemente, se han identificado la presencia de algunos restos óseos humanos, sin que el hallazgo haya tenido mayor trascendencia; por lo tanto, es una zona sobre la que tendremos que tener una especial atención en los próximos años.

Tras la conquista castellana no se observan importantes reformas en esta parte de la fortificación de la ciudad, aunque lo más destacado es la reforma de la puerta de entrada a la judería. Para ello, se levanta un muro de sillares, reforzando la estructura de la puerta antigua, la cual presenta unas dimensiones de 3 metros de ancho. Tenía un excelente estado de conservación y se pudieron encontrar algunos herrajes de la propia puerta como su molinillo y la quicialera. También se localizaron elementos reutilizados como es el caso de una columna de mármol, que debió de hacer la función de tope de la puerta propiamente dicho.

 

INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL SOLAR DE LAS CALLES SANTA CRUZ Y ROSTRO

La segunda excavación que destacamos se realizó en un solar entre las calles Santa Cruz y Rostro, lugar considerado tradicionalmente como centro de la judería. Fue en esta intervención donde la propia documentación arqueológica que se recuperó se nos reveló como auténtica consigna para empezar de cero a investigar en esta zona de la ciudad[5].

Se han detectado cuatro grandes momentos constructivos o momentos históricos significativos: 

1. El primero de ellos lo fechamos en torno al siglo XIII. Los restos que se han conservado en el solar son escasos y aislados, aunque significativos, esto es debido a que las construcciones posteriores al edificar sobre ellos los arrasaron en su mayor parte. Las estructuras más relevantes se corresponden con dos muros que conforman una calle o adarve perteneciente a la judería del siglo XIII.

2. Hacia finales del siglo XIII y principios del XIV se produce un cambio radical en la configuración urbana de todo el lugar. En estos momentos el solar está ocupado por dos grandes viviendas señoriales, una con fachada a la Calle Santa Cruz y la otra a la actual Calle Rostro. Éstas estaban separadas por un muro medianero que ha perdurado con la misma función hasta nuestros días. Con la construcción de este muro, la calle o adarve del momento anterior fue repartida entre las dos viviendas, cortándola por la mitad.

La tipología constructiva de ambas casas es muy similar, y nos ha llamado especialmente la atención que ambas levantan muros de mampostería con alternancia de verdugadas de ladrillo. Esta misma técnica, la identificamos en los pavimentos que son realizados con cantos rodados y líneas maestras de ladrillo.

Estas dos viviendas tienen un patio interior central de grandes dimensiones, y en ambos casos se encontraban porticados, ya que se han localizado en la casa de la calle Rostro dos pilares de ladrillos, y en la otra casa una base de columna. Entorno a estos patios encontramos la distribución de las diversas dependencias que conforman la vivienda.

Si bien la tipología de ambas es muy parecida, el estado de conservación es diferente. Por un lado, la vivienda que presenta fachada en la Calle Rostro ha permanecido en mejor estado de conservación, y hemos podido documentar una planta sótano identificado como una bodega cubierta con bóveda de cañón realizada de ladrillo. En su interior se han recuperado diferentes recipientes de almacenaje de grandes dimensiones. La bodega, de grandes dimensiones, tenía su entrada situada en el centro de la nave, dando acceso a otra sala que no ha podido ser investigada ya que se introduce bajo la casa colindante.

De esta fase, podemos adscribir los muros perimetrales del solar, que hoy en día en parte aún se conservan en pie, y por lo tanto podemos afirmar que tanto la calle Santa Cruz y su Travesía datan del siglo XIV, y por tanto la trama urbana de este entorno de la judería de Jaén tendría un claro origen medieval.

Las dos grandes casonas forman una retícula cuadrangular donde el elemento que parece predominar es el patio central y las crujías alargadas laterales donde se distribuyen las distintas dependencias (zaguán, cocina, alcobas, cuadras…). Sin duda alguna se corresponderían con casas señoriales de este momento, en el que las fuentes y los diferentes estudios apuntan a que en la zona habitarían una nutrida población de judeoconversos.

3. Esas grandes viviendas, en un momento posterior, comprendido entre finales del siglo XV y el siglo XVIII, se segregan en tres casas. En primer lugar llama la atención que la casa que ocupa la calle Santa Cruz y parte de la travesía, amplia su espacio hacia la otra vivienda, incorporando un huerto o jardín sobre terrenos de la casa vecina siglos atrás. Del mismo modo, el patio porticado que presentaba pilares de ladrillos se abandona y este espacio se compartimenta con nuevas estructuras, lo cual anulará su uso anterior. 

4. Ya en época contemporánea entre los siglos XVIII-XIX y XX, el solar queda configurado por cuatro viviendas consecuencia de una nueva división de las propiedades.

La última etapa de ocupación del solar será a finales del siglo XX, cuando todas estas casas fueron derribadas y la zona quedó como solar hasta que se realizó la intervención arqueológica.

Queremos destacar que durante el proceso de excavación se documentó un objeto realizado en marfil y localizado en un contexto cerrado de la primera mitad del siglo XIV. Se documentó en el interior de la bodega anteriormente descrita de la vivienda que tenía fachada a la calle Rostro, y su aparición ha tenido una repercusión mediática importante tanto en nuestra ciudad como fuera de ella. Se corresponde con un pequeño objeto de 10 cm. de longitud y un grosor aproximado de 8 mm. En la parte superior se observa un singular labrado con decoración incisa y una hendidura en uno de sus extremos que puede indicarnos que este objeto debió estar sujeto a otro a través de un cordón, hilo o cadena. Por este motivo, en un principio la pieza fue inventariada como un bolillo: objeto torneado y que tensa el hilo con el que se tejen encajes y pasamanerías. No obstante, algunos investigadores han apuntado que podría corresponderse con un puntero de lectura de la torah. Hasta la fecha hemos recibido diversas interpretaciones sobre este objeto, sin que encontremos unanimidad a favor o en contra de la función que tuvo en el siglo XIV. Lo único que tenemos claro es su contexto arqueológico y su datación estratigráfica que nos confirma que se trata de un objeto que fue utilizado por una persona judía.   

 

 

 

INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL SOLAR DEL APA III SAN ANDRÉS

Actualmente, se esta llevando a cabo otra intervención arqueológica en un gran espacio que se pretende edificar, y han comenzado los estudios previos, con mucha dificultades ya que se corresponde con una de las zona más marginales de nuestra ciudad. En este gran espacio se están documentando nuevos elementos que nos pueden ayudar a comprender mejor la fisonomía de la antigua judería. Hasta el momento se han realizado tres campañas de excavación[6] sin que se haya concluido la excavación completa de todo el solar que tiene unos 4.300 m2. Las tres intervenciones solamente han contemplado la realización de varias fases de sondeos y excavación en área de algunas zonas, siendo los primeros resultados elocuentes, ya que se ha conseguido documentar un baño parcialmente excavado y fechado en el siglo XIII. La existencia de este baño dentro de los límites de la judería confirma la teoría de los estudiosos de que el hamman ibn Ishaq, baño de propiedad judía mencionado en las fuentes documentales (al-Himyari), se ubica en el interior del barrio judío, que siempre habría estado en el mismo lugar, tanto bajo dominación musulmana como cristiana. Con posterioridad, este baño fue convertido durante la edad moderna en lavadero público. El hamman documentado, legado material hispanojudío, no debemos confundirlo con el baño ritual judío o micvé que debió existir en la judería y del que, hasta el momento, no se tiene noticia ninguna, ni documental ni arqueológica.

No obstante, aún queda por excavar estas dependencias al completo para poder caracterizarlas con exactitud, pero es significativo el hecho de que se localicen junto a la actual iglesia de San Andrés, identificada como decimos con una posible sinagoga de la judería.

En este solar también se ha localizado, en muy buen estado de conservación, lo que fuera el primer tribunal de la Inquisición del Reino de Jaén, que posteriormente se trasladaría al espacio que ocupa el Real Monasterio de Santo Domingo. Dichos restos arqueológicos, relacionados con la persecución a judaizantes y ubicado en el centro del barrio judío con toda la intencionalidad, puesto que en dicho barrio se concentraban según las fuentes la mayor densidad de población judeoconversa. Se corresponde con un gran edificio realizado de sillarejo del que no se han excavado sus límites totales pero que presenta diversas dependencias que actualmente están siendo investigadas en profundidad. Con posterioridad entre los siglo XVII-XVIII, esta gran construcción es segregada en 3 viviendas.  

Para finalizar nos gustaría acabar con una pequeña reflexión:

La cuidad de Jaén tenía una importante población judía que no debe pasar desapercibida para los arqueólogos. Sabemos que contamos con múltiples limitaciones a la hora de abordar un estudio arqueológico donde por ejemplo excavemos casas o propiedades de estas poblaciones judías, ya que en primer lugar, la cultura material que localizamos es igual a la del resto de la población, pero no por ello dejaron de ser, al menos normalmente, casas de judíos o judeoconversos. También como hemos visto, la judería de Jaén empieza a ser una realidad, un espacio repleto de historias por contar, un lugar por descubrir arqueológicamente, pero del que tenemos una buena base para comenzar a trabajar, con elementos que se van documentando en las actuaciones arqueológicas y otros que están por confirmarse o redefinirse. Por tanto, se puede concluir que evidentemente tenemos  una ARQUEOLOGÍA JUDÍA en Jaén, aunque por ahora nos queda todavía un largo camino por recorrer en este campo, y a nosotros nos quedan aún muchas historias por descubrir y contar de la vida de los judíos en nuestra ciudad.

 

BIBLIOGRAFÍA

CÁMARA, R. (2007): “Indicios de una posible sinagoga. La iglesia de San Andrés de Jaén” Revista de la Cultura Judía Raíces, nº 70, Sefarad Editores, pp.26-31

CASTILLO, J.C.; CASTILLO, J.L. (1992): “Nuevos datos sobre el urbanismo del Jaén islámico. Las criptas de la Iglesia de S. Juan (Jaén)” Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, Vol. XL-XLI, Granada, pp. 49-65

CORONAS, L. (2003): Judíos y judeoconversos en el Reino de Jaén. Jaén

CORONAS, L. (2008): Los judíos en Jaén. Jaén

NAVARRO, M.; BARBA, V.; ALCALÁ, F.; ARIAS, F. (2004): “Intervención arqueológica en la Puerta de Baeza. Nuevas aportaciones al sistema fortificado de la ciudad de Jaén” Arqueología y Territorio Medieval, nº 11.2, Jaén, pp.133-150 

PÉREZ, Mª.C.; JIMÉNEZ, Y.; CANO, J. (1995): “Apuntes para el urbanismo musulmán de Jaén: el alminar en la intervención de Martínez Molina-Los Caños” Arqueología y Territorio Medieval, nº 2, Jaén, pp.115-127 

PORRAS, P.A. (1993): Comercio, banca y judeoconversos en Jaén. 1475-1540. Jaén

SALVATIERRA, V.; CASTILLO, J.C.; CASTILLO, J.L. (1993): El Baño del Naranjo y la formación del edificio Los Caños, Jaén

SALVATIERRA, V. (2003): “La judería de Jaén. Introducción a su análisis histórico” Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº185, Jaén, pp.421-458

[1] Cano Castillo, J y Serrano Peña, J.L.: Memoria preliminar de la 1ª fase de sondeos en el APAIII San Andrés de Jaén, 2004. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

[2] Relación de los hechos del muy magnífico e más virtuoso señor, el señor don Miguel Lucas, muy digno Condestable de Castilla. Cuevas Mara, J; del Arco, J y del Arco J (Eds), Jaén 2001. 

 

[3] Navarro Pérez, M y Barba Colmenero, V: Memoria de la Intervención Arqueológica en la Plaza de San Juan, 2003. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

[4] Montilla Torres, I; Navarro Pérez, M y Barba Colmenero, V: Memoria de la Intervención Arqueológica en la Plaza de los Caños y Calle Arroyo de San Pedro de Jaén, 2005. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

[5] Alcalá Lirio, F; Barba Colmenero, V y Navarro Pérez, M.: Memoria de la Intervención Arqueológica en el solar de la calle Santa Cruz-Rostro de Jaén, 2004. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

[6] Cano Castillo, J y Serrano Peña, J.L.: Memoria preliminar de la 1ª fase de sondeos en el APAIII San Andrés de Jaén, 2004. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

Cano Castillo, J y Serrano Peña, J.L.: Campaña de sondeos de 2005 en el APAIII San Andrés Jaén, 2005. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

Moya García, S.: Memoria Preliminar de la actuación arqueológica en el APAIII San Andrés de Jaén, 2007. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

PRIMEROS SÍMBOLOS CRISTIANOS DOCUMENTADOS EN LA CIUDAD DE JAÉN. INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA EN LA CALLE BOBADILLA BAJA, Nº 3 DE JAÉN

El solar se encuentra situado dentro del casco histórico de la ciudad de Jaén, en el barrio de la Magdalena y junto a la emblemática parroquia del mismo nombre. Ubicado al inicio de la Calle Bobadilla Baja, donde se aprecian una serie de calles muy escarpadas que ascienden hacia el propio cerro de Santa Catalina, o mejor dicho formando parte del propio monte, al que el caserío se ha ido adaptando durante siglos. Esta intervención arqueológica que ha sido llevada a cabo por la empresa ARQ13 Estudio de Arqueología S.L., en el marco de actuaciones del Plan-Urban del  Excmo. Ayuntamiento de Jaén.

DESCRIPCIÓN DE LAS FASES DETECTADAS EN EL SOLAR

ETAPA TARDORROMANA

Se trata de la fase más significativa documentada en la intervención, ya que el lugar se encuentra ocupado por dos áreas de actividad muy distintas:

-Una dedicada al almacenaje, la cual se localiza en un escalón o pequeña meseta artificial realizada en la escarpada topografía del cerro, y sobre la cual se han documentado 10 silos subterráneos excavados en la base geológica. Esta zona queda delimitada en la parte suroeste por un canal también excavado, realizado para drenar y evacuar la humedad del área o evitar posibles inundaciones de los silos destinados sin duda al almacenamiento de alimentos.

-Por otro lado, nos encontramos con un área de enterramiento, de la que sólo se han documentado dos tumbas, una de ellas muy arrasada. Son estructuras excavadas en roca y delimitadas por un zócalo de ladrillo. Su cubierta parece ser un túmulo de argamasa blanquecina. Su orientación y posición de los cadáveres presenta un rito ya cristiano. Este aspecto unido a la aparición de una lucerna decorada con un crismón en uno de los silos, nos atestigua que nos encontramos ante las primeras comunidades cristianas de la ciudad de Jaén en el siglo V-VI. Es lógico pensar que dos áreas funcionales tan diferentes, no pueden estar en un mismo espacio, aunque éstas sean de gran importancia para la comunidad. El lugar dedicado al enterramiento es un lugar sagrado, donde los ritos y las creencias tienen su máxima expresión. Opuestamente, el lugar de almacenamiento es la lucha por la vida, por la supervivencia.

Dada la extensión que ocupa la zona y la gran concentración de estructuras de almacenaje, nos hace suponer que no se corresponde con un fenómeno privado o particular, ya que en esta fase la ciudad de Jaén, así como en otras, es un momento de crisis, por lo que nos inclinamos en pensar que se trata de una zona comunitaria.

En la zona de enterramiento, por ahora es difícil hablar de necrópolis propiamente dicha, ya que solamente se han documentado dos tumbas pese a que se ha excavado prácticamente la totalidad del solar. Como conocemos, en esta fase se han localizado diversas zonas de enterramientos dispersos por distintas zonas de la ciudad. No sabemos si esto responde a una crisis en la articulación urbana, tal y como se viene apuntando, o si por lo contrario estamos ante un fenómeno hasta ahora no demostrado de nueva percepción urbana.

 

ETAPA MEDIEVAL ISLÁMICA 

El área que había estado destinada al almacenaje, ahora se corresponde con un área dedicada al hábitat, lugar donde se encontraría un huerto o jardín y donde se han localizado diversas fosas vertedero, algunas de ellas reaprovechando estructuras de la fase anterior. Dentro de esta etapa, la fase más significativa, la encontramos entre los siglos X-XI. El material documentado nos indica que en estos siglos la ocupación de la zona será muy intensa. Nos encontramos muy cerca de lo que sería el centro neurálgico de la medina islámica, donde como hemos podido documentar localizaríamos amplios espacios dedicados a huertos o jardines.

ETAPA MEDIEVAL CRISTIANA

Una vez realizada la conquista de Jaén por los castellanos, se ocupa la zona, reaprovechan la vivienda tardo-islámica y sus habitantes realizan pequeñas modificaciones y reformas en ella.  Por lo demás, no hay cambios profundos, ni momento de abandono.

ETAPA MODERNA

En esta etapa documentamos que la fisonomía del solar cambia profundamente. Se construye una vivienda aprovechando la parte baja del terreno y con menos pendiente, de ella se ha podido documentar un sótano con pasillo de acceso abovedado, realizada con una bóveda de cañón de ladrillo. Parece ser que esta vivienda podría corresponderse en parte con la del personaje Don Francisco de Bobadilla llamado el Corregidor de Jaén y Córdoba, de la que hablan las fuentes y que posteriormente daría nombre a la calle. Ésta estaría compuesta por una casa y un gran huerto, que con el tiempo se ha ido segregando, y algunos de los cuales han pervivido hasta mediados del siglo XX.

ÉPOCA CONTEMPORÁNEA 

Por último la fase contemporánea, se corresponde con una vivienda que, en parte, reproduce el espacio ocupado por la vivienda de época moderna, incluso conserva el huerto, añadiéndole elementos como una pequeña piscina, cobertizos y un refugio antiaéreo, ya descrito anteriormente.

 

Como conclusiones podemos decir que de época romana no se conocen exactamente los límites precisos de la ciudad, aunque debería ser de pequeñas dimensiones. Su límite en la parte occidental estaría junto al Hospital de San Juan de Dios, área de posible localización de unas termas del siglo I y un acueducto que recogería el agua de la Fuente de la Magdalena para llevarlas a las huertas (Pérez, Alcázar. 1993). Por lo tanto, y según todos los indicios podríamos encontrarnos dentro de la ciudad romana, aunque con toda probabilidad muy cerca de la muralla y por tanto próximos a su límite.  El área documentada en el solar y dedicada al almacenaje nos indica que nos encontramos ante un lugar que debería estar protegido, teniendo en cuenta que las estructuras documentadas pertenecen ya a una época muy tardía, siglos V-VI, momento de recesión urbano, o como se viene denominando “crisis municipal”. Las ciudades habían sufrido un fuerte proceso de ruralización y su  población dependía casi exclusivamente de la producción agraria. Durante estos dos siglos se produjeron varias rachas de sequías y plagas, en el 641 se cumplían siete años de sequía prolongada que trajo consigo una plaga de peste bubónica, en el 584 una plaga de langosta que se repitió durante los años siguientes (Argente del Castillo,1982). 

El proceso de crisis también se observa en el material encontrado, que a excepción de una lucerna con decoración, el resto de cerámica correspondiente a este momento, es cerámica muy tosca y poco variada, sin apenas decoración, a mano o torneta. Se trata fundamentalmente de ollas para la colocación en el fuego, y no se detecta apenas vajilla de mesa.

Con la ocupación islámica de la ciudad, este espacio quedaría incluido dentro de la madina, muy cerca de una de las mezquitas más importantes, la actual iglesia de la Magdalena y de manantial de la Fuente de la Magdalena. No obstante, nos encontramos en una zona escarpada que no forma parte de la terraza donde se concentrarían los edificios más significativos. Pero el espacio está ocupado por una vivienda con un extenso jardín o huerto. Lo que viene a corroborar a las fuentes que hablan de “huertos junto al cuerpo de viviendas” (Pérez Miñano, 2003).

Carmen Pérez Miñano indica que en esta zona se sitúa el Albaycinejo o barrio escarpado. Barrio como tal no se ha identificado, si tomamos este término como acumulación de viviendas abigarradas. También es recogido por S. Lázaro Damas que apunta que “Gracias a  las escrituras públicas hemos podido datar la existencia de un pequeño barrio en la parte más alta de la collación de la Magadalena “do dizen el albaycinejo” lindando con las peñas”, (Lázaro Damas. Mª S. 1988).

En época medieval cristiana y moderna la collación de la Magdalena tiene una elevada población con alto nivel económico, entre ellos hay que destacar al caballero Francisco de Bobadilla, al cual se debe el nombre de la calle según queda reflejado en el callejero de 1943,  y que con toda seguridad tenía en esta calle o en las cercanías su casa, aunque Manuel López Pérez lo pone en duda, aludiendo que “aunque anduvo  por Jaén en 1481 y del que se dice tuvo por aquí sus casas. Cosa poco probable, pues lo de calle Bobadilla parece ser corrupción de otro nombre anterior, el de Calle de la Bovedilla. Hubo aquí grandes corralones para estabular el ganado vacuno, algo que el Municipio quiso encubrir por estimarlo vulgar, denominando en 1862 como calle del Castillo.” (López Pérez, 2003).  No obstante no hemos encontrado en la intervención arqueológica indicios de esto último, pero sí parte de una vivienda, con un sótano o bodega de dicho momento cronológico.

Don Francisco de Bobadilla llamado el corregidor de Jaén y Córdoba, fue el primer señor de Pinos y Beas. Como capitán de los Reyes Católicos intervino en numerosas batallas y en la conquista de Granada, formado por gentes de armas de Jaén. Es conocido fundamentalmente por ser juez pesquisidor de la conducta de Cristóbal Colón en América en 1502, conduciéndolo encadenado desde América hasta la presencia de los Reyes. También indicar que asumió el gobierno de la isla de la Española.

Por último, cabe destacar que el devenir de este barrio fue hacia una profunda despoblación paulatina hasta llegar a su máximo declive en el siglo XVIII. Actualmente es una zona deprimida aunque populosa.

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