ARTÍCULO PRESENTADO AL “CONGRESO DE ARQUEOLOGÍA JUDÍA MEDIEVAL EN LA PENÍNSULA IBÉRICA” CELEBRADO EN MURCIA DEL 26 AL 28 DE FEBRERO DE 2009 (EN PRENSA

AUTORES:

Vicente Barba Colmenero

Francisca Alcalá Lirio

Alberto Fernández Ordóñez

Manuel Jesús Torres Soria

Resumen:

En este texto se hace una reflexión a cerca de la Arqueología Judía en la ciudad de Jaén, acercándonos al espacio urbano que ocupó la judería a través de las distintas intervenciones arqueológicas realizadas en su interior. Destacamos tres recientes actuaciones: Plaza de los Huérfanos, solar de la calle Santa Cruz-Rostro y el solar del APAIII de San Andrés.

Abstract:

In this text there is a reflection about Jewish Archaeology in the province of Jaén, dealing with the urban space that the Jewry occupied through the different archaeological interventions carried out in it. We can highlight three recent actions: Los Huérfanos Square, The Santa Cruz-Rostro Street site and the APAIII San Andres site.

Palabras clave:

Judería, Jaén, Puerta Baeza, Santa Cruz, San Andrés

 

La judería de Jaén ha permanecido durante mucho tiempo dormida, apartada e incluso excluida, pero ahora algo está cambiando. Se corresponde con uno de los barrios más deprimidos del casco histórico de nuestra ciudad. Muerta y olvidada durante siglos, en nuestra década se ha iniciado un interesante proceso de recuperación de un barrio que hasta hace muy poco tiempo era desconocido por la población general de la ciudad. Gracias a la coordinación entre colectivos de ciudadanos, asociaciones culturales, a los poderes políticos municipales, a empresas privadas y a los investigadores en general, este proceso de renovación empieza a materializarse con la creación de nuevos espacios públicos, el diseño de nuevas estrategias de investigación, y la puesta en valor de su patrimonio mueble e inmueble. Es importante apuntar que desde la ciudadanía se está apostado por la recuperación de aquellas callejuelas empinadas y estrechas, con casas abandonadas y solares llenos de basuras, aquel lugar conocido por nuestros mayores como judería pero sin límites precisos para nadie.

Nosotros analizaremos este barrio desde el punto de vista de la arqueología, pero debemos apuntar que no somos expertos en temas judíos, de hecho cuando comenzamos a excavar en la judería de Jaén, muy poco habíamos oído hablar de la arqueología judía, y mucho menos sospechábamos que los hallazgos que localizamos en varias excavaciones fueran a despertar tanto interés, ya que se nos revelaron como pequeños nuevos enlaces hacia aspectos hasta ahora inesperados en materia arqueológica en nuestra ciudad.

Por el momento, son escasos los datos arqueológicos que disponemos de la judería de Jaén, sabemos que queda un largo camino por recorrer, que debe pivotar sobre unas bases consensuadas de un proyecto común entre los distintos entes implicados en este proceso de despertar.

En la ciudad de Jaén, los datos históricos sobre judíos son escasos e inconexos, si bien los expertos han sabido ubicar perfectamente el epicentro de la que fuera aljama judía de la ciudad. En los últimos años esos datos se están viendo complementados y/o confirmados con las excavaciones arqueológicas al igual que en otras ciudades, están aportando un nuevo enfoque.

Sabemos que la primera referencia documental que tenemos data del año 612 d.C., cuando el rey Sisebuto remitió una misiva para varias ciudades entre las que incluía a Jaén, por la que se recordaba la prohibición a los judíos de tener esclavos cristianos, demostrándose que en esta ciudad ya existía población judía con el suficiente poder como para no estar cumpliendo con la normativa en cuestión.

A partir de este momento encontramos algunas noticias sobre los judíos de Jaén, entre las que destaca la gran figura de Hasday ibn Shaprut (915-970). Fue un personaje importante en el califato de Córdoba, siendo embajador y médico de ‘Abd al-Rahman III, llegando a alcanzar puestos de relevancia en la corte musulmana. En 1246, con la toma de la ciudad de Jaén por Fernando III, encontramos documentos que demuestran la existencia de una numerosa población judía, y sabemos que a mediados del siglo XIII, según estos documentos, la judería de Jaén era de tamaño considerable. A pesar de que 1391 supondrá, según la mayoría de los estudiosos, el final de la presencia judía en Jaén, diversas persecuciones contra los judeoconversos a lo largo del siglo XV y la actuación del Tribunal de la Inquisición contra los judaizantes, hasta bien entrado el siglo XVIII, nos muestra una presencia criptojudía durante varios siglos más en la ciudad.

Con la expulsión de los judíos de la ciudad de Jaén, sus sinagogas son convertidas en iglesias cristianas, una de ellas lo hace bajo la advocación de la Santa Cruz, nombre que recibe también la antigua judería, en donde muchas de estas familias seguirán ocupando sus casas. A partir de esta época lo harán de forma más “silenciosa”, por así decirlo, ya que de hecho en 1483 se establece en plena judería el Tercer Tribunal de la Inquisición, ya que al parecer era Jaén uno de los lugares con mayor presencia judeoconversa. Recientemente se ha realizado una excavación arqueológica donde se supone que estaba instalado este tribunal, y de la que más adelante hablaremos (solar del APAIII San Andrés).

Respecto a la documentación arqueológica, desde los años 80 se vienen desarrollando excavaciones arqueológicas de urgencia o preventivas en el ámbito de la judería. La mayor parte de ellas no contemplaban la necesidad de documentar estrategias de investigación orientadas al conocimiento de la judería, solamente en estos últimos años se ha producido un giro radical de 360º, ya que las actuaciones arqueológicas que se realizan en este ámbito persiguen una serie de objetivos muy concretos: el conocimiento estratigráfico de la configuración espacio-funcional de las distintas fases que formaron la judería de Jaén.

Pese a tener una gran cantidad de intervenciones arqueológicas realizadas en esta zona, como decíamos, por ahora son escasos los elementos materiales que se han localizado identificables con la judería de Jaén. Para empezar cabe señalar que aún hoy en día no hay unanimidad sobre los límites exactos que ocupaba la judería de Jaén, de hecho parece ser que después de la conversión de muchos judíos la población también se desplaza hacia otros barrios de la ciudad, información que aún no ha sido suficientemente investigada. Tradicionalmente de una forma más o menos difusa, se ha identificado a la judería de Jaén con el espacio que formarían las calles Santa Cruz y sus travesías, y la calle y plaza del Rostro (Coronas, L. 2003. p.45; Salvatierra, V. 2003. p.437), a nuestro entender un ámbito muy reducido para la densidad poblacional de la misma, que se estima en 1.500 almas en el siglo XIV.

De forma imprecisa, conocemos algunos de los lugares de la judería en tiempo del Jaén cristiano, y los diversos investigadores apuntan que la judería debió ocupar los mismos espacios en tiempos de la dominación musulmana, como parece corroborar la aparición de los restos arqueológicos de un hamman que, a priori, se identifica con el Hamman ibn Ishaq, baño del siglo XIII documentado como de propiedad hebrea. De esta forma, hemos propuesto la siguiente delimitación para la judería de Jaén a tenor de los restos arqueológicos localizados espacialmente: por un lado tenemos la configuración de las murallas medievales fechadas en el siglo XI, y donde localizamos una de las puertas de entrada a la ciudad medieval, la Puerta Baeza, recientemente excavada, de la que tenemos documentos que nos hablan que fue la puerta principal de entrada a la judería de Jaén (Coronas, L. 2003., Coronas L. 2008) y de la que hablaremos más adelante. Por otro lado, tenemos en el borde Norte a la calle San Andrés, límite muy claro si nos atenemos a varios datos, por un lado recientemente se ha localizado en ese lugar un tramo de la muralla romana[1], y sabemos también que esta calle ya existía en el siglo XIV ya que era uno de los itinerarios más mencionado en diversas crónicas de la ciudad[2], eje principal desde donde se comunicaba la Puerta Baeza con la zona alta de la ciudad. Su límite Este viene a coincidir con la actual calle Martínez Molina, lugar ocupado en época visigoda por una necrópolis excavada en la plaza de San Juan y que se extiende bajo la iglesia del mismo nombre y que luego será ocupada por viviendas de época almohade[3] (Castillo, J.C y Castillo, J.L. 1992).

Por último, su límite Sur viene a coincidir con la calle Los Caños, lugar este en el que se ha localizado un baño islámico, el conocido como el Baño del Naranjo (Salvatierra, V; Castillo, J.C y Castillo, J.L. 1993) y el alminar de una mezquita (Pérez, Mª C; Jiménez, Y y Cano, J. 1995). Y la Calle Arroyo de San Pedro, recibiendo el nombre ya que por ella circuló un arroyo hasta que fue encauzado en el siglo XVI, el cual ha sido identificado arqueológicamente[4].

Mirando la configuración urbana del plano catastral de la judería parece coincidir con un gran adarve, formando una compleja estructura urbana, cerrada en sí misma ya que hoy en día sólo presenta cuatro salidas que configuran un barrio muy individualizado con una fisonomía urbana bajomedieval-renacentista, donde encontramos edificaciones en los frentes largos de las parcelas y profundos patios y huertos traseros. En su interior, en su parte más elevada, identificamos grandes manzanas urbanas, con solares despoblados y donde destaca el gran espacio que ocupa el convento de Santa Clara, que según Luis Coronas para su construcción fueron adquiridos casas y huertos judíos (Coronas, L. 2003., Coronas L. 2008), que se encontraban junto a la sinagoga de la calle Santa Cruz, además de incorporarse la propia sinagoga, convertida en iglesia de Santa Cruz tras las persecuciones de 1391, de la cual aún queda levantado el vestigio de un lienzo de mampostería que forma parte de las tapias del propio convento. Este espacio de la sinagoga nunca ha sido intervenida arqueológicamente ya que actualmente se encuentra en propiedad de dicho convento, aunque se conservan documentos que nos confirman su ubicación como el de 1312 cuando la sinagoga fue quitada a los judíos y pasa a llamarse Iglesia de Santa Cruz, y de 1413 indicándonos que se encontraba al lado del refectorio del convento de Sta. Clara (Salvatierra, V. 2003).

Otra posible sinagoga, se ha identificado con la actual Iglesia de San Andrés, aunque no ha existido unanimidad en los estudios,  ya que algunos identificaban el origen del templo con una mezquita, si bien la aparición a escasos metros del mismo del mencionado Hamman ibn Ishaq podría descartar, en principio, su origen como mezquita, y existen toda una serie de indicios que parecen apuntar a su primigenia función como sinagoga. Entre los indicios encontramos: puertas de acceso laterales, inexistencia de fachada monumental en el muro Oeste, planta rectangular orientada al Este a la que se añadió siglos después un ábside, patio de acceso previo al templo desde el interior del adarve judío, nivel del suelo inferior al de la calle, etc. (Cámara, R. 2007).

Recientemente se han realizado varias intervenciones arqueológicas dentro del ámbito de la judería, cuyos resultados han conseguido que nos replanteemos nuestras actuaciones en este lugar. A continuación analizaremos tres actuaciones de las más importantes realizadas.

INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE LA PLAZA DE LOS HUÉRFANOS

La excavación arqueológica consiguió documentar parte del sistema de fortificación de la ciudad medieval, que atravesaba la plaza procedente de la medianería trasera de las viviendas de la calle Millán de Priego, y se dirigía hacia el Sur. Lo más relevante fue la localización de una de las puertas de entrada a la ciudad: la conocida como Puerta de Baeza, que daba acceso directo al barrio de la judería y que durante la edad Media fue su entrada principal (Navarro, M. et alii. 2004).

Sobre esta entrada a la ciudad ha habido bastantes debates historiográficos ya que se la reconoce como una de las más importantes puertas que tenía el perímetro amurallado. Por este motivo se consideraba que debía de estar situada orientada hacia la calle San Andrés, ya que no se le reconocía que por su importancia, debía estar en posesión de la comunidad judía. Pues bien, tras la intervención arqueológica se desprende que la Puerta de Baeza se encuentra claramente vinculada a la judería ya que su orientación es directa hacia la calle Los Huérfanos y sin duda debió ser su puerta principal.

Los restos arqueológicos más antiguos documentados en la plaza datan del siglo X, anterior a la construcción de las murallas, y se corresponden con varias estructuras y un pavimento o suelo formado por losas de gran tamaño de mármol blanco.

En un momento posterior, comprendido entre los siglos XI-XII, se construyen las principales estructuras documentadas y relacionadas con la fortificación: son los lienzos de murallas que reproducen un trazado zigzagueante en todo el recorrido de la plaza, y una torre que defendía el acceso de entrada a la judería.

En la zona interna de las murallas hemos consiguió encontrar la antigua calle por la que transitaban los habitantes de la judería, o lo que se conoce como camino de ronda, que tenía unos 4 metros de anchura y se encontraba empedrado. Esta calle es continuamente recrecida entre los siglo XI-XIII, por sucesivas nivelaciones de distintos suelos empedrados, localizándose debajo de estos los sistemas de alcantarillado que tenía la judería.

La evacuación de las aguas se realizaba  a través de una apertura en las murallas junto a la puerta, dirigiéndose hacia extramuros al lugar conocido por las fuentes escritas como “el barranco de los judíos” o “muladar de los judíos”, barranco en el que se ubicaba  “la puente de los judíos”, expresión que se cita en varios documentos, donde también se habla de un fonsario (Porras, P.A. 1993; Coronas, L. 2003). Esta zona podría identificarse como el lugar que pudo ocupar el cementerio judío. Por ahora, no se ha identificado ningún tipo de enterramiento en esta zona ya que está ocupada actualmente por edificios que se realizaron hace bastantes años sin intervenciones arqueológicas previas, simplemente en pequeñas franjas para introducir infraestructuras realizadas recientemente, se han identificado la presencia de algunos restos óseos humanos, sin que el hallazgo haya tenido mayor trascendencia; por lo tanto, es una zona sobre la que tendremos que tener una especial atención en los próximos años.

Tras la conquista castellana no se observan importantes reformas en esta parte de la fortificación de la ciudad, aunque lo más destacado es la reforma de la puerta de entrada a la judería. Para ello, se levanta un muro de sillares, reforzando la estructura de la puerta antigua, la cual presenta unas dimensiones de 3 metros de ancho. Tenía un excelente estado de conservación y se pudieron encontrar algunos herrajes de la propia puerta como su molinillo y la quicialera. También se localizaron elementos reutilizados como es el caso de una columna de mármol, que debió de hacer la función de tope de la puerta propiamente dicho.

 

INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL SOLAR DE LAS CALLES SANTA CRUZ Y ROSTRO

La segunda excavación que destacamos se realizó en un solar entre las calles Santa Cruz y Rostro, lugar considerado tradicionalmente como centro de la judería. Fue en esta intervención donde la propia documentación arqueológica que se recuperó se nos reveló como auténtica consigna para empezar de cero a investigar en esta zona de la ciudad[5].

Se han detectado cuatro grandes momentos constructivos o momentos históricos significativos: 

1. El primero de ellos lo fechamos en torno al siglo XIII. Los restos que se han conservado en el solar son escasos y aislados, aunque significativos, esto es debido a que las construcciones posteriores al edificar sobre ellos los arrasaron en su mayor parte. Las estructuras más relevantes se corresponden con dos muros que conforman una calle o adarve perteneciente a la judería del siglo XIII.

2. Hacia finales del siglo XIII y principios del XIV se produce un cambio radical en la configuración urbana de todo el lugar. En estos momentos el solar está ocupado por dos grandes viviendas señoriales, una con fachada a la Calle Santa Cruz y la otra a la actual Calle Rostro. Éstas estaban separadas por un muro medianero que ha perdurado con la misma función hasta nuestros días. Con la construcción de este muro, la calle o adarve del momento anterior fue repartida entre las dos viviendas, cortándola por la mitad.

La tipología constructiva de ambas casas es muy similar, y nos ha llamado especialmente la atención que ambas levantan muros de mampostería con alternancia de verdugadas de ladrillo. Esta misma técnica, la identificamos en los pavimentos que son realizados con cantos rodados y líneas maestras de ladrillo.

Estas dos viviendas tienen un patio interior central de grandes dimensiones, y en ambos casos se encontraban porticados, ya que se han localizado en la casa de la calle Rostro dos pilares de ladrillos, y en la otra casa una base de columna. Entorno a estos patios encontramos la distribución de las diversas dependencias que conforman la vivienda.

Si bien la tipología de ambas es muy parecida, el estado de conservación es diferente. Por un lado, la vivienda que presenta fachada en la Calle Rostro ha permanecido en mejor estado de conservación, y hemos podido documentar una planta sótano identificado como una bodega cubierta con bóveda de cañón realizada de ladrillo. En su interior se han recuperado diferentes recipientes de almacenaje de grandes dimensiones. La bodega, de grandes dimensiones, tenía su entrada situada en el centro de la nave, dando acceso a otra sala que no ha podido ser investigada ya que se introduce bajo la casa colindante.

De esta fase, podemos adscribir los muros perimetrales del solar, que hoy en día en parte aún se conservan en pie, y por lo tanto podemos afirmar que tanto la calle Santa Cruz y su Travesía datan del siglo XIV, y por tanto la trama urbana de este entorno de la judería de Jaén tendría un claro origen medieval.

Las dos grandes casonas forman una retícula cuadrangular donde el elemento que parece predominar es el patio central y las crujías alargadas laterales donde se distribuyen las distintas dependencias (zaguán, cocina, alcobas, cuadras…). Sin duda alguna se corresponderían con casas señoriales de este momento, en el que las fuentes y los diferentes estudios apuntan a que en la zona habitarían una nutrida población de judeoconversos.

3. Esas grandes viviendas, en un momento posterior, comprendido entre finales del siglo XV y el siglo XVIII, se segregan en tres casas. En primer lugar llama la atención que la casa que ocupa la calle Santa Cruz y parte de la travesía, amplia su espacio hacia la otra vivienda, incorporando un huerto o jardín sobre terrenos de la casa vecina siglos atrás. Del mismo modo, el patio porticado que presentaba pilares de ladrillos se abandona y este espacio se compartimenta con nuevas estructuras, lo cual anulará su uso anterior. 

4. Ya en época contemporánea entre los siglos XVIII-XIX y XX, el solar queda configurado por cuatro viviendas consecuencia de una nueva división de las propiedades.

La última etapa de ocupación del solar será a finales del siglo XX, cuando todas estas casas fueron derribadas y la zona quedó como solar hasta que se realizó la intervención arqueológica.

Queremos destacar que durante el proceso de excavación se documentó un objeto realizado en marfil y localizado en un contexto cerrado de la primera mitad del siglo XIV. Se documentó en el interior de la bodega anteriormente descrita de la vivienda que tenía fachada a la calle Rostro, y su aparición ha tenido una repercusión mediática importante tanto en nuestra ciudad como fuera de ella. Se corresponde con un pequeño objeto de 10 cm. de longitud y un grosor aproximado de 8 mm. En la parte superior se observa un singular labrado con decoración incisa y una hendidura en uno de sus extremos que puede indicarnos que este objeto debió estar sujeto a otro a través de un cordón, hilo o cadena. Por este motivo, en un principio la pieza fue inventariada como un bolillo: objeto torneado y que tensa el hilo con el que se tejen encajes y pasamanerías. No obstante, algunos investigadores han apuntado que podría corresponderse con un puntero de lectura de la torah. Hasta la fecha hemos recibido diversas interpretaciones sobre este objeto, sin que encontremos unanimidad a favor o en contra de la función que tuvo en el siglo XIV. Lo único que tenemos claro es su contexto arqueológico y su datación estratigráfica que nos confirma que se trata de un objeto que fue utilizado por una persona judía.   

 

 

 

INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL SOLAR DEL APA III SAN ANDRÉS

Actualmente, se esta llevando a cabo otra intervención arqueológica en un gran espacio que se pretende edificar, y han comenzado los estudios previos, con mucha dificultades ya que se corresponde con una de las zona más marginales de nuestra ciudad. En este gran espacio se están documentando nuevos elementos que nos pueden ayudar a comprender mejor la fisonomía de la antigua judería. Hasta el momento se han realizado tres campañas de excavación[6] sin que se haya concluido la excavación completa de todo el solar que tiene unos 4.300 m2. Las tres intervenciones solamente han contemplado la realización de varias fases de sondeos y excavación en área de algunas zonas, siendo los primeros resultados elocuentes, ya que se ha conseguido documentar un baño parcialmente excavado y fechado en el siglo XIII. La existencia de este baño dentro de los límites de la judería confirma la teoría de los estudiosos de que el hamman ibn Ishaq, baño de propiedad judía mencionado en las fuentes documentales (al-Himyari), se ubica en el interior del barrio judío, que siempre habría estado en el mismo lugar, tanto bajo dominación musulmana como cristiana. Con posterioridad, este baño fue convertido durante la edad moderna en lavadero público. El hamman documentado, legado material hispanojudío, no debemos confundirlo con el baño ritual judío o micvé que debió existir en la judería y del que, hasta el momento, no se tiene noticia ninguna, ni documental ni arqueológica.

No obstante, aún queda por excavar estas dependencias al completo para poder caracterizarlas con exactitud, pero es significativo el hecho de que se localicen junto a la actual iglesia de San Andrés, identificada como decimos con una posible sinagoga de la judería.

En este solar también se ha localizado, en muy buen estado de conservación, lo que fuera el primer tribunal de la Inquisición del Reino de Jaén, que posteriormente se trasladaría al espacio que ocupa el Real Monasterio de Santo Domingo. Dichos restos arqueológicos, relacionados con la persecución a judaizantes y ubicado en el centro del barrio judío con toda la intencionalidad, puesto que en dicho barrio se concentraban según las fuentes la mayor densidad de población judeoconversa. Se corresponde con un gran edificio realizado de sillarejo del que no se han excavado sus límites totales pero que presenta diversas dependencias que actualmente están siendo investigadas en profundidad. Con posterioridad entre los siglo XVII-XVIII, esta gran construcción es segregada en 3 viviendas.  

Para finalizar nos gustaría acabar con una pequeña reflexión:

La cuidad de Jaén tenía una importante población judía que no debe pasar desapercibida para los arqueólogos. Sabemos que contamos con múltiples limitaciones a la hora de abordar un estudio arqueológico donde por ejemplo excavemos casas o propiedades de estas poblaciones judías, ya que en primer lugar, la cultura material que localizamos es igual a la del resto de la población, pero no por ello dejaron de ser, al menos normalmente, casas de judíos o judeoconversos. También como hemos visto, la judería de Jaén empieza a ser una realidad, un espacio repleto de historias por contar, un lugar por descubrir arqueológicamente, pero del que tenemos una buena base para comenzar a trabajar, con elementos que se van documentando en las actuaciones arqueológicas y otros que están por confirmarse o redefinirse. Por tanto, se puede concluir que evidentemente tenemos  una ARQUEOLOGÍA JUDÍA en Jaén, aunque por ahora nos queda todavía un largo camino por recorrer en este campo, y a nosotros nos quedan aún muchas historias por descubrir y contar de la vida de los judíos en nuestra ciudad.

 

BIBLIOGRAFÍA

CÁMARA, R. (2007): “Indicios de una posible sinagoga. La iglesia de San Andrés de Jaén” Revista de la Cultura Judía Raíces, nº 70, Sefarad Editores, pp.26-31

CASTILLO, J.C.; CASTILLO, J.L. (1992): “Nuevos datos sobre el urbanismo del Jaén islámico. Las criptas de la Iglesia de S. Juan (Jaén)” Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, Vol. XL-XLI, Granada, pp. 49-65

CORONAS, L. (2003): Judíos y judeoconversos en el Reino de Jaén. Jaén

CORONAS, L. (2008): Los judíos en Jaén. Jaén

NAVARRO, M.; BARBA, V.; ALCALÁ, F.; ARIAS, F. (2004): “Intervención arqueológica en la Puerta de Baeza. Nuevas aportaciones al sistema fortificado de la ciudad de Jaén” Arqueología y Territorio Medieval, nº 11.2, Jaén, pp.133-150 

PÉREZ, Mª.C.; JIMÉNEZ, Y.; CANO, J. (1995): “Apuntes para el urbanismo musulmán de Jaén: el alminar en la intervención de Martínez Molina-Los Caños” Arqueología y Territorio Medieval, nº 2, Jaén, pp.115-127 

PORRAS, P.A. (1993): Comercio, banca y judeoconversos en Jaén. 1475-1540. Jaén

SALVATIERRA, V.; CASTILLO, J.C.; CASTILLO, J.L. (1993): El Baño del Naranjo y la formación del edificio Los Caños, Jaén

SALVATIERRA, V. (2003): “La judería de Jaén. Introducción a su análisis histórico” Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº185, Jaén, pp.421-458

[1] Cano Castillo, J y Serrano Peña, J.L.: Memoria preliminar de la 1ª fase de sondeos en el APAIII San Andrés de Jaén, 2004. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

[2] Relación de los hechos del muy magnífico e más virtuoso señor, el señor don Miguel Lucas, muy digno Condestable de Castilla. Cuevas Mara, J; del Arco, J y del Arco J (Eds), Jaén 2001. 

 

[3] Navarro Pérez, M y Barba Colmenero, V: Memoria de la Intervención Arqueológica en la Plaza de San Juan, 2003. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

[4] Montilla Torres, I; Navarro Pérez, M y Barba Colmenero, V: Memoria de la Intervención Arqueológica en la Plaza de los Caños y Calle Arroyo de San Pedro de Jaén, 2005. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

[5] Alcalá Lirio, F; Barba Colmenero, V y Navarro Pérez, M.: Memoria de la Intervención Arqueológica en el solar de la calle Santa Cruz-Rostro de Jaén, 2004. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

[6] Cano Castillo, J y Serrano Peña, J.L.: Memoria preliminar de la 1ª fase de sondeos en el APAIII San Andrés de Jaén, 2004. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

Cano Castillo, J y Serrano Peña, J.L.: Campaña de sondeos de 2005 en el APAIII San Andrés Jaén, 2005. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.

 

Moya García, S.: Memoria Preliminar de la actuación arqueológica en el APAIII San Andrés de Jaén, 2007. Archivo de la Delegación Provincial de Cultura de Jaén.